EL CAMINO HACIA EL CORAZóN MALGACHE DE MADAGASCAR

Recorrido por los bosques de Madagascar,
el corazón Malgache

Once kilómetros separan el poblado de Sakaivo Avatra de Antoetra, la capital del País Zafimaniry, once kilómetros a través de bosques espectaculares, de valles y montañas de exuberante naturaleza que cautivan al caminante desde el primer paso.

Cuatro horas de camino uniendo nuestros pasos al ritmo de los latidos del corazón de los bosques de Madagascar, descubriendo lo fácil que es perder la noción del tiempo mientras nos invaden los colores y olores naturales, y nos vamos adentrando en la esencia de unos pueblos que han sido declarados Patrimonio Oral Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO por sus particulares creencias animistas.

El silencio se ve interrumpido por nuestros pasos y por los inquietantes sonidos de una fauna endémica. Mariposas de colores imposibles se cruzan a nuestro paso. Paso a paso vamos avanzando hacia uno de los poblados de lengua malgache dónde haremos noche, entre senderos flanqueados por una vegetación única y ancestral.
Los zafimaniry son artesanos carpinteros desde generaciones y han desarrollado una serie de técnicas muy especiales para el trabajo de la madera sirviéndose solo de los recursos forestales para la fabricación de todos sus utensilios.
malgache-madagascarA punto de terminar esta mágica ruta por el corazón de los bosques de Madagascar, nos toca descender por unas escaleras de piedra increíbles. Son la antesala del paraíso que nos espera, un paraíso que lleva el nombre de Sakaivo y que constituye uno de los más de 50 poblados de esta región a los que sólo se puede acceder a pie.

Allí encontraremos descanso. Sus gentes acogedoras comparten su cena, y frente al fuego compartimos risas, miradas y gestos que nos hacen sentir tan diferentes y a la vez tan iguales en esencia…

Los zafimaniry  son la última etnia depositaria de una cultura original maderera, se asentaron en estas tierras montañosas en el siglo XVIII, huyendo de la deforestación que hacía estragos en buena parte del país. También descubrimos que los malgaches no escaparon al comercio de esclavos y que existe aún una colonia en Perú conocida como ‘mangaches’ que conserva los rasgos afro-indonesios originarios.

Y mientras nos atrapa la noche en tan mágica compañía preparamos las botas para mañana, cuando guiaremos nuestros pasos hacia la cascada sagrada, un enclave en el que la paz se ve perturbada por el ruido del agua y que difícilmente vamos a olvidar.

Sin duda, una etnia única, una región mágica por explorar, ¿quieres descubrir Madagascar?

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