DESDE LA SONRISA DE ÁFRICA


Gambia, 
pequeño y poco conocido, es un país de África Occidental que está casi totalmente rodeado por Senegal, excepto por una pequeña salida hacia el océano Atlántico. Se dice de Gambia que, vista desde un mapa, parece la sonrisa de Senegal, siendo así, el Sur de Senegal… ¿sería la barbilla?
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El río Gambia, que dibuja ‘la sonrisa’,  cruza de este a oeste al país que da nombre, y en esta estrecha franja se combina una naturaleza exuberante, y una historia marcada por ser uno de los lugares de África donde se hacinaban los esclavos antes de ser enviados a América.
Siguiendo hacia el Sur volvemos a entrar en Senegal, pero la región Sur de Senegal, la región de Casamance, nada tiene que ver con la región del país, al norte de Gambia, menos conocida y desarrollada. En Casamance sobrevive la cultura Diola, con su peculiar estilo vida alrededor del rio Casamance y los brazos de agua tupidos de manglares que han sido la principal fuente de supervivencia para los Diola. El turismo aquí es escaso, y quizás por eso tan atractivo, la zona sigue siendo auténtica, y verdaderamente las sonrisas salen a nuestro encuentro.
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Los diolas con sus rasgos finos, alargados y muy diferentes al del resto de senegaleses que nos encontraríamos al norte del país. Casamance estuvo sometida tanto a la colonización francesa como portuguesa, antes de que su frontera fuera definida en 1888 entre la colonia francesa de Senegal y la actual Guinea Bissau hacia el sur.
Portugal perdió la posesión de Casamance, pero hasta la actualidad se ha conservado una variante local de lengua criolla conocida como “criollo de Ziguinchor”, y los miembros de la comunidad criolla de la zona tienen apellidos portugueses como Da Silva, Carvalho y Fonseca.
La Baja Casamance es una de las regiones más bonitas del África subsahariana, con una combinación de bosque tropical, ríos, canales, animales y gente amable, difícil de superar. Si recorréis la Casamance, descubriréis con agrado que los Diola son gente a la que le gusta vivir plácidamente.
A la caída de la tarde, en todas las aldeas, los lugareños se reúnen en la puerta de sus casas para charlar animadamente, mientras las mujeres sirven un poco de vino de palma o cerveza. Los visitantes son bienvenidos a unirse a la reunión y a la cháchara, porque aunque no se comparta el mismo idioma, la sonrisa siempre es una buena carta de presentación.

Gambia y Senegal…. un viaje para descubrir las bellas y contagiosas sonrisas de sus gentes.

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