DíA INTERNACIONAL DE LA CONSERVACIóN DEL SUELO, LOS DESIERTOS…

El Día Internacional de la Conservación del Suelo se celebra cada 7 de julio en recuerdo del Hugh Hammond Bennet (1881-1960), un científico norteamericano que demostró cómo era posible aumentar la producción de la tierra mediante acciones de protección y con un buen manejo de los recursos.

Fue un visionario y un pionero defensor de una agricultura sostenible -y posible- que no produjera la degradación del suelo. Así, cada 7 de julio se reflexiona sobre la importancia de los suelos y la amenaza de la desertificación, un fenómeno natural que debe su origen a la deforestación, el uso desequilibrado de la tierra y el mal uso de la mecanización. Agricultura en Yemen Desde los años 70 se estima que la principal causa de presión sobre los suelos del planeta es el aumento de producción agrícola a consecuencia del crecimiento demográfico registrado en muchas partes del mundo. Pero el cambio climático también hace estragos y mientras se derriten los hielos que hacen de termostato para la Tierra, una parte del planeta se va desertizando a pasos agigantados y otra se erosiona y se desmorona a causa de lluvias devastadoras.

Si bien es cierto que los desiertos dan vida a especies vegetales y animales muy particulares, y por supuesto esenciales en el equilibrio de nuestros ecosistemas, también es cierto que son lugares estériles de los que el hombre ha ido huyendo y han supuesto -y suponen- auténticas barreras naturales entre países y civilizaciones. desierto del Chad (sahara)

Viajar al desierto al Sáhara, Atacama, Arizona, Zanskar, Karijini, el desierto del Gobi, Nubia, el desierto Libio, Arábigo… y también el Ártico y el Antártico -que con su suelos helados constituyen las dos áreas desérticas más grandes del planeta- . Viajar al desierto, puede parecer que es como viajar al vacío, a horizontes interminables, a terrenos baldíos y a la soledad.

Durante muchos años, más bien siglos, los desiertos han sido evitados, sólo habitados por algunas etnias capaces de extraer sustento de unas tierras desoladas (tuaregs, apaches, tibetanos, inuits…) y sólo visitados por algunos de los legendarios viajeros intrépidos como Marco Polo o León el Africano, que no pudieron resistirse a estas tierras y contaron al mundo algunos de sus secretos. Desde el siglo XIX y hasta mediados del XX, los desiertos se van abriendo al mundo gracias a la aportación de los grandes exploradores como René Caillié (Sáhara), Robert O’Hara (desierto australiano), Amundsen (Antártida)… Panorámica del norte de Etiopía Hoy son destinos solicitados por viajeros earth-friendly que buscan el placer de la simplicidad y el silencio de estos paisajes, y resultan destinos inevitables para científicos y naturalistas de todo el mundo que encuentran en estas tierras valiosa información medioambiental… porque en verdad el desierto está lleno de vida.

Viajamos al desierto del Nubia, en Sudán.

Nos detenemos en el desierto de Nubia, en el norte de Sudán, porque el paisaje excepcional de este desierto y la forma en la que sus moradores se relacionan con sus tierras nos viene a la mente este 7 de julio de 2014, Día Mundial de la Conservación del Suelo. El Nubia se encuentra entre el Nilo, el mayor río africano, y las montañas que bordean el Mar Rojo, a la sombra de Egipto y a la altura de la quinta catarata del Nilo Blanco. pueblos de Nubia (Sudán) a orillas del Nilo Es una zona remota del Sáhara con pequeñas poblaciones dispersas que habitan la ribera del río. Fuera de sus orillas, una dura meseta rocosa y de arenisca a unos dos mil metros de altura sobre el nivel del mar, impide el asentamiento humano. En la antigüedad, este desierto formaba parte de la región de la Alta Nubia, ocupada por dinastías etíopes y egipcias ya que suponía un punto de enlace clave con el África subsahariana. Estos pueblos, inicialmente cristianos, se fueron acogiendo al Islam a partir del siglo XIV. Meroe desierto del Nubia Sudan Pero son sus yacimientos pre-cristianos los que suscitan actualmente un gran interés a arqueólogos e historiadores de todo el mundo. En ambas orillas del Nilo, se erigen templos, pirámides, palacios y monumentos que, aunque no son de las dimensiones de los que se conservan en Egipto, sí que dan fe de la prosperidad que vivió esta región sudanesa. De entre todo el legado arqueológico de Nubia destacan los restos de estructuras vinculadas a Napata, una de las antiguas capitales de los reinos cusitas (etíopes) de la zona, que hoy son parte de la actual región de Karima y Meroe. un viaje etnográfico por los pueblos del desierto del Nubia Los nubios, cuyos orígenes se remontan al año 3.000 a.C, mantienen vivas algunas de sus tradiciones más ancestrales y siguen sacando provecho a su yerma tierra. Disponen de una agricultura de subsistencia y de una ganadería fundamentalmente caprina. Durante el invierno cultivan trigo, cebada, mijo, alubias, guisantes, sandías, mangos y, por supuesto, dátiles, tan básicos en su dieta alimenticia como lo es el ‘dura’, sus tradicionales tortas de pan. un viaje etnográfico por los pueblos del desierto del Nubia En la antigüedad, en Nubia también se encontraron pequeños yacimientos de oro y cobre, de esmeraldas y otras piedras preciosas que hoy apenas tienen una presencia simbólica pero que atestiguan también la riqueza natural de estas tierras… una riqueza hoy solo percibimos por sus milenarias pirámides… pero que nos hacen soñar.

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