LOS INCAS DE PERú

Un viaje en busca de las raíces etnográficas de Perú

Para entender el Perú de hoy es necesario viajar a los orígenes de estos pueblos. Para recorrer este bello país de contrastes y de enigmas, antes de iniciar nuestro viaje de aventura a Perú queremos hacer un pequeño repaso a su fantástica historia.

Las civilizaciones del antiguo Perú son de las más antiguas del planeta,  también de las que han permanecido más aisladas del resto del mundo…
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Hasta la llegada de los conquistadores españoles, que irrumpieron en estas tierras allá por el 1532, los incas de Perú y las culturas que los precedieron desarrollaron un modo de vida bastante peculiar en el que no existía la rueda, ni tampoco la escritura, pero sí el conocimiento necesario para construir ciudades y monumentos increíbles (y tremendamente resistentes…). Se estima que la expansión del Imperio Inca se inició en el año 1400, y a pesar de ser una de las civilizaciones más efímeras, es la que supo dejar mayor huella en toda la historia de Perú.

Al parecer, los incas se tenía en alta autoestima y deformaron la historia de las civilizaciones precedentes quitando valor a sus logros y adjudicándose buena parte de los avances heredados.

Y en realidad fueron sólo la última tribu dominante de una serie de civilizaciones andinas que habían florecido 4 mil años antes que ellos, como el pueblo mochica en el norte de Perú, los huari en el centro del país, o los tiahuanaco del lago Titicaca. Los incas formaban parte de uno de tantos pueblos que competían en el área de Cuzco. Lo que marcó la diferencia con el resto fue la capacidad de mando y la iniciativa de una serie de soberanos, como Pachacuti, que fueron construyendo este gran imperio que llegó a congregar a más de 10 millones de personas.

Dieron sentido mágico a su grandeza y crearon su propia explicación religiosa. Contaban que provenían de la lejana Isla del Sol (Titicaca), un lugar importante para el pueblo tiahuanaco. Con ello, el pueblo inca se atribuía un origen místico y aprovechaba el poder cultural de esta civilización predecesora, de cuyas grandes ruinas dicen que habían extraído parte de su fuerza. La religión inca era bastante pragmática y poco impositiva, muy alejada de la cultura azteca y sus salvajes sacrificios.
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Mantenían una estrecha relación con las piedras, adoraban rocas como Qengo, y para ellos eran más que simples materiales de construcción. Sin duda esta noción de la piedra como fuerza vital es esencial para entender la espectacular estética arquitectónica y escultórica de todas sus construcciones.

Además de imponentes templos y ciudadelas, los Incas desarrollaron una arquitectura pública funcional que se distinguió principalmente por sus técnicas avanzadas de planificación territorial y por sus refinados trabajos con la piedra. Los incas fueron grandes arquitectos e ingenieros Como expertos ingenieros, desarrollaron ciudades basadas en un sistema de avenidas que convergían en una plaza abierta rodeada de edificios municipales y templos, también se usaban ladrillos de adobe y paja. Supieron gestionar el territorio y aprovechar los recursos naturales mediante obras que acercaban los acuíferos a las ciudades. Construyeron puentes colgantes a base de sogas (algunos de casi cien metros de longitud), extensos caminos empedrados para comunicar las ciudades, canales para regadío y acueductos.

Una cultura única, misteriosa, y legendaria, que permanece viva en muchas comunidades peruanas…

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