DABBAWALLAS DE MUMBAI… DE CINE

En Mumbai, cada día, 5.000 ‘dabbawala’, hombres vestidos de blanco con sombreritos a juego que les dan un aspecto de heladeros de los años ’50,  transportan 175.000 comidas a través de la gran ciudad. Son miles las amas de casa que envían la comida al lugar de trabajo de sus maridos a través de este eficiente sistema de transporte ‘los dabbawala’, que en hindi significa literalmente “el que lleva una caja”, aunque la traducción más exacta sería algo como… ”el repartidor de cajas de almuerzo”.
Los dabbawallas llevan haciendo este trabajo desde finales de 1800, a pie empujando una carretilla, en tren, en bicicleta e incluso trasnportándolos sobre la cabeza ¡un sistema además respetuoso con el medio ambiente!

Se calcula que aproximadamente unas 175.000 cajas de almuerzo son llevadas y traídas a diario por unos 5.000 dabbawalas, con una puntualidad perfecta. Hasta la Universidad de Harvard se fijó en su eficiente sistema de reparto, y tras un estudio concluyeron que el coste es mínimo, y que tan solo se da un error por cada 6.000.000 de envíos.

Precisamente de uno de esos errores va la trama de una película India, ‘The Lunchbox’ (lo que en castellano vendría a ser ‘la tartera’ o ‘el táper’). Esta película, mezcla de comedia de enredos, drama y romanticismo… es, sin duda, una fotografía  de la vida de la clase media en Mumbai, pues la película no se centra tanto en los Dabbawalas como en una de esas amas de casa, que cocina con esmero cada mañana para que la comida más deliciosa y sugerente le llegue a su marido puntualmente a su lugar de trabajo al otro lado de Mumbai.
india-The-LunchboxY hasta aquí puedo leer sobre  una película deliciosa… que habla de sueños y realidades, de personajes tan humanos como contradictorios. En definitiva, de la vida misma. De conformismos, o del valor de cambiar una vida por ir tras un sueño… y todo ello envuelto en sabores y aromas de la India.

Uno acaba la película deseando lanzarse a conocer la caótica y sugerente ciudad protagonista, o al menos a reservar en un restaurante Indio y seguir soñando con las recetas de la protagonista.

No digo más… que no quiero estropear ni el argumento, ni las sorpresas, ni el abierto final que invita a soñar al espectador.

Pero… ¿Viajamos a través del cine? ¿O viajamos de verdad?… es una buena excusa para descubrir India.