RECOMENDACIONES PARA UNA ACAMPADA LIBRE IDEAL

Me gusta acampar

…hacer una mochila pequeña, y meter una tienda, un saco, y algo de comida para disfrutarla al pie de mi tienda de campaña, acampe donde acampe. Porque a mi me gusta acampar en libertad, eso que llamamos Acampada libre, o en otros países acampada salvaje, o primitiva, como en Estados Unidos.
Me gusta lo de libre… porque es la forma más libre de viajar y de alojarte. Plantar la tienda dónde y cuándo más nos apetezca, con absoluta libertad, bajo un millón de estrellas, un cielo encapotado, el sol y sombra de las ramas de los árboles, frente al mar, o junto a un río, incluso en mitad de un desierto, o en un bosque frondoso…Este es mi sueño de acampada libre, la mejor forma de entrar en contacto con la naturaleza, amén de lo baratito que es, un ahorro asegurado en alojamiento.
Como únicos vecinos los animales del entorno, y de vez en cuando algún pastor o agricultor, que no siempre se puede elegir y si acampas en un campo en barbecho o un prado recién cosechado… puede pasar. De banda sonora la música de la naturaleza: el viento meneando las ramas en un baile, haciendo silbar los vientos de la tienda, los cantos de los pájaros, las lechuzas, el aullido de un lobo, el croar de las ranas, los pasos de animales nocturnos sin identificar, los mapaches mordisqueando las bolsas en busca de comida, el rugir de los leones, de los elefantes, o los bocados de los hipopótamos de la hierba en rededor, el correr del río, o las olas del mar, los truenos lejanos, o no tan lejanos, y las gotas que empiezan a caer tontunas y acaban como un estruendo en el techo de la carpa ¿haciéndonos preguntar si el techo aguantará?
¿Es o no es un plus en el viaje? Es desde luego parte de la aventura.

Pero encontrar el lugar ideal para acampar no siempre es fácil…

  • ¿Es Legal?
    Porque no en todos los países está permitida, véase Europa y la mayoría de los países Europeos, empezando por nuestra quería España donde el campista libre es visto poco menos que como un delincuente ☹
    ¿Es seguro?

No en todos los países es lo más seguro, a veces por inseguridad ciudadana, robos, secuestros como puede ser en algunos países de Centroamérica o África. O bien por los animales salvajes que campan a sus anchas, merodeando alrededor de la tienda, principalmente en África. O peor aún por la cantidad de minas sin explotar que siguen poblando campos y selvas como los de Laos y Camboya.

  • ¿Hay lugar?
  • No en todos los países es fácil encontrar un m2 sin habitar: como en India, Tailandia o Indonesia…
  • ¿Y el clima?
    No todos los países reúnen las condiciones climáticas ideales… o no se llega en el mejor momento del año, la plena temporada de monzones, ya sea en Sudeste Asiático, Centro América o África Ecuatorial… puede realmente convertir la acampada ideal en un calvario, y dar al traste con nuestros planes. El frio es otro condicionante, si se espera pasar frio lo mejor es ir bien preparado como sacos adecuados, y la ropa de abrigo necesaria.

Pero no todos son “peros”…

También hay países que invitan a la acampada libre, aquellos tan grandes y tan desiertos, en lo que hay sitio para todos, y esos con tal baja densidad de población como Australia, Canadá, Chile, Argentina, y porqué no Namibia, Marruecos, y por supuesto en Asia Central: Rusia, Kazajistán, Uzbekistán, Kirguistán… son muchos los países donde no es difícil hacer acampada libre, solo hace falta que el clima acompañe, y retirarse de las zonas habitadas, y de las grandes ciudades, perderse en la naturaleza.
A tener en cuenta unas pautas importantes:
Salirse de las carreteras principales, incluso de las secundarias, lo ideal es meterse por un camino de tierra, ese que parece que no lleva a ninguna parte, cuanto menos rodada y pisada mejor. Una vez que se ha encontrado ese el camino, lo mejor es abandonarlo y meterse campo a través, buscando un repecho, o cerro que nos deje fuera de la vista del camino.
La premisa es llegar hasta donde no llega “la mierda” (es decir, la basura humana: botellas de plástico, latas, bolsas u otros restos), donde no llega la mierda, no llega nadie, y uno se siente más tranquilo.
Evitar las vaguadas, las torrenteras, los cauces de ríos secos, porque nunca se sabe cuando va a caer la tormenta, por muy despejado que se vea el cielo, hay tormentas que se forman de manera fugaz, y no queremos que nos lleve una tromba de agua.

 

  • Y Si no hubiera más remedio que acampar cerca de un camino, asegurarse de que no es por debajo del mismo, o al final de una curva, no vaya a ser que un vehículo se salga y nos lleve por delante. Además así evitaremos que las luces del tráfico nos iluminen. En último caso, si no queda más remedio que acampar cerca de una curva, entonces elegir el interior. Es clave, estando cerca de un camino, buscar ocultarse tras cerros, colinas, taludes, o vegetación espesa, que nos valdrá tanto para que no nos vean, como para resguardarnos del viento.

¿Dónde poner la tienda?

Una vez elegida la zona de acampar llega la siguiente pregunta ¿donde poner la tienda?, la lógica lo marcará:
Elegir un terreno llano o ligeramente elevado, así si llueve el agua discurrirá naturalmente y no quedará estancada bajo la tienda, evitar vaguadas o depresión sobre todo si la tierra es de las que no drenan y absorben el agua porque se podría convertir en una piscina de lodo, y eso acaba calando al interior por muy buena que sea la tienda.
Evitar pendientes pronunciadas, si es imposible hallar un terreno llano, entonces orientar la tienda con la cabeza hacia arriba.
Evitar poner la tienda sobre agujeros susceptibles de ser madrigueras u hormigueros, no vaya a ser que te hagan un agujero en la tienda a mordiscos, o amanezcas cubierto por una marabunta, como nos ha pasado alguna vez Evitar también acampar bajo tendidos eléctricos, o muy cercanos, nosotros los hemos usado alguna vez, para avanzar por ellos como caminos alejándonos de las carreteras principales, para luego desviarnos campo a través, fuera del campo magnético que genera, a parte del ruido que pueden provocar algunos que llega a ser bastante molesto.

¿Sombra sí o sombra no?

Pues parece que todo el mundo busque siempre la sombra, pero eso no tiene porque ser siempre lo mejor.
Si estamos en un desierto caluroso, donde tanto de día como de noche las temperaturas son elevadas y el clima seco, pues lo ideal será buscar una sombra. Para que al amanecer no se convierta la tienda en un horno.
Pero si el desierto es húmedo, o bajan mucho las temperaturas por la noche, y quieres apurar hasta el último rayo de sol del día, y amanecer con el primero, entonces aléjate de las sombras de los árboles, o de las colinas.
Además hay lugares donde por mucho calor que haga durante el día, por la noche puede haber mucha humedad y rocío, y levantarte por la mañana con la tienda empapada como si se hubiera pasado la noche lloviendo, y y que tarde mucho en secarse no gusta, y no es nada recomendable guardar la tienda con humedad.

¿Es siempre lo mejor acampar bajo un árbol?

A veces hemos oído que un árbol protege de la lluvia, el viento y el sol. Y como ya os hemos comentado antes, a lo mejor precisamente lo que buscamos es sol. Además en cuanto a las tormentas ocurren dos cosas: una, que engañosamente parece que llueve menos a través de las ramas del árbol, pero también pasa que cuando acaba la tormenta y sale el sol es más difícil que se nos seque la tienda estando bajo las ramas, del cual sigue cayendo gotas mucho después de la tormenta; otra cosa peligrosa de los árboles en tormenta es que atraen rayos, así que no es muy recomendable estar debajo justo de uno en plena tormenta eléctrica.
En cuanto al viento ¡ojo!, porque alguno árboles tiene ramas muy secas, que pueden caernos encima, o bien frutos grandes, como cocos u otros que pueden hacer mucha pupa.
Sin mencionar que son el hogar de muchos pájaros que nos pueden redecorar la tienda en pocos minutos, u otros animales peligros que pueden descolgarse como serpientes o arañas, por ejemplo nosotros en Australia huíamos de los árboles, tanto como de los agujeros sospechosos del suelo.

Por último hay árboles, comúnmente en África, que desprenden unas púas o pinchos capaz de atravesar la cubierta de una rueda de moto, imaginaros que pueden hacer con la colchoneta que será nuestra cama. Esto pasa mucho en África con las jodías acacias africanas.
Limpiar el terreno de ramas, pinchos o piedras de aristas afiladas o demasiado puntiagudas y dejar la superficie lo más lisa posible, bien para evitar un pinchazo de la colchoneta hinchable, o en su defecto, si se dispone de una esterilla delgada, para no acabar con la espalda destrozada. Si es un campo de hierba seca, pisotearla a conciencia, porque a veces la hierba seca se convierte en agujas traicioneras.
Observar la dirección del viento y orientar la tienda de la forma más aerodinámica posible con la pared más vertical o más alta en el lado contrario al viento para ofrecer menos resistencia.

Pros y contras de acampar cerca de un rio.

La imagen de acampar frente a un rio, lago o mar es idílica, la acampada soñada por todos. Pero cabe tener en cuenta los pros y los contras, porque a veces puede resultar un infierno:

Ventajas: Fuente de agua cercana, tanto para beber, para cocinar, lavar (ropa o cuerpo) en caso de que sea dulce y potable; o simplemente para refrescarse, como en el mar. En caso de que seas buen pescador y haya peces pues además se convierte en fuente de comida.
Desventajas: Generalmente un rio o lago es un foco de mosquitos. Suelen generar mucha humedad y frio por la noche. En caso de lluvias los ríos y lagos pueden subir drásticamente el nivel, así que ojito con la distancia a la que montamos la tienda. Y en el caso del mar, si no se conoce bien la playa es difícil saber hasta donde va a crecer la marea.

¿Hacer fuego?

En principio estoy en contra de encender un fuego en acampada libre, por varias razones:
– La primera porque si se descontrola se puede generar un incendio, está claro.
– La segunda porque lógicamente si lo que buscamos es pasar desapercibidos, pues un fuego no es la mejor idea. Pero sí uno se decide a encenderlo, que al menos sea alejado de matorrales, o hierbajos secos, por supuesto cuidaros de que no haya viento, y rodearlo de piedras. Tener a mano agua o arena por si se descontrolara.
Particularmente yo soy d ela que prefiere encender el camping gas, en dos años acampando por el mundo solo he encendido un fuego en acampada libre, y no era digno de llamarse un fuego, fue en el Outback australiano, en mitad del desierto de tierra, donde no había nada en varios metros a la redonda que pudiera arder, en una noche que no hacía viento, hicimos un agujero en el suelo para encender un fuego y hacer una mini barbacoa, mini porque la llama no se levantaba ni un palmo del suelo, por lo que incluso no se podía ver desde la carretera, de la cual nos hallábamos casi a un kilómetro de distancia.

 Imprescindibles para una acampada segura:

De partida como ya os he recomendado que os perdáis todo lo posible, pero claro surge la pregunta… ¿y si me pasa algo estando aislado? La moto, el todo terreno o la bici se rompe, la batería se acaba, se pincha una rueda… yo que sé, o bien me pica una serpiente, araña venenosa, me ataca un oso estando en mitad de la nada. Por supuesto que perderse en el campo y estar muy aislado es precioso, pero al mismo tiempo conlleva sus riesgos, por eso  también quiero recomendaros encarecidamente que vayáis bien preparados y toméis las precauciones necesarias:
Estar comunicado. Por supuesto llevar un móvil y asegurarse de que está cargado, pero lo más habitual es que en la zona que acampemos no haya cobertura, así os recomiendo llevar además un teléfono satélite o una baliza de emergencia tipo spot, que es más barato que el teléfono satélite y además proporciona asistencia en caso de emergencia cuando se necesite, desde cualquier parte del mundo, tan sólo pulsando un botón.
Llevar comida y agua de sobra, no solo para la noche en cuestión, sino un poco a más de margen, por eso de que si nos quedamos atascados en algún lugar no se nos acabe a la primera de cambio. Recomendable llevar al menos 3 litros de agua, para beber y cocinar, y no solo comida para una noche, siempre viene bien tener latas de emergencia (tipo de legumbres o atún). A propósito del agua, nunca está de más llevar pastillas o gotas potabilizadoras, por si se acabara cualquier charco es válido.
Botiquín, por supuesto, un imprescindible en la acampada libre, con los básicos de rigor.

¿Que hago con mis Residuos?

  • Para ser un buen campista hay que respetar la naturaleza. Yo aplico la norma de dejar la zona tal cual la encontramos, todo lo que lleves que vuelva contigo. Por ello, hay que llevar bolsas para guardar la basura, mientras que los restos fisiológicos es mejor hacerlos en un agujero y después enterrarlos porque pueden atraer multitud de insectos y en según que lugares incluso animales peligrosos.
    Respetar la propiedad privada, y obviamente las indicaciones de no acampar. Pero no todas las puertas o vallas del campo indican propiedades privadas, pueden ser para evitar el paso de animales salvajes, que no se crucen en los caminos… Y para ser sinceros mientras que no haya una señal que indique lo contrario toda puerta puede ser franqueable, siempre dejando la puerta como se ha encontrado, si es cerrada, pues no olvidar cerrarla.

Por último…cosas tontas que conviene no olvidar y nos pueden evitar un susto:

  • Cerrar siempre bien las cremalleras de la tienda, por poco tiempo que sea, en cuanto nos descuidemos se pueden meter bichos, insectos u otros animales indeseables, o un buen montón de arena en una ráfaga repentina de viento.
    En según que países lo mejor es no guardar comida dentro de la tienda, los mapaches son capaces de abrirte la tienda, los osos de lanzarse a ella, y no hablemos de los elefantes buscando cualquier resto de manzana… ¡sustito! Lo mejor es guardar la comida en una de las maletas de aluminio de la moto o el coche, de donde no va a salir aroma alguno que atraiga a animales. Esos es válido para los restos de comida, meteros en una bolsa cerrada y dentro de la maleta estanca. Y aviso, las bolsas estancas no son válidas, a nosotros un mapache en Luisiana nos la mordisqueó, y ya nunca más fue waterproof.

    Y nunca, nunca, nunca acampar de noche (aunque a veces pase… esinevitable). Así evitaremos llevarnos sorpresas, y no saber donde acampamos. Yo he llegado a la conclusión de que lo ideal es empezar a buscar el lugar un par de horas antes de que se vaya el sol, primero porque nunca se encuentra sitio a la primera, y luego porque lleva un tiempo montar el campamento sin prisas, y si además quieres cocinar, pues mejor.

  • Pero no siempre se pueden dar las condiciones ideales, ya veis que son muchas. Por ello al final, en más de una ocasión uno se ve obligado a acampar en los sitios más insospechados y menos deseados.

    ¿En campos recién cosechados? como en una ocasión en Rumania, donde nos acabaron despertando los granjeros que venían a recoger las balas de pajas con el tractor, ni se inmutaron, no nos dijeron ni mú, y se fueron incluso antes de que saliéramos de la tienda. O una en Ukrania, con el beneplácito de un lugareño, que lo único de lo que nos advirtió (más en señas que otra cosa) que aquello era un paso de animales, y acabamos de entenderlo cuando al amanecer teníamos rodeada la tienda por cientos de ovejitas balando.

¿Junto a carreteras o caminos? Junto a la carretera principal solo nos ha pasado en caso de emergencia, y en un país súper seguro como es Australia, después de un día de avanzar con la rueda pinchada y destrozada, nos dieron las doce de la noche y decidimos no avanzar más, acabamos montando la tienda a 20 m de la carretera principal. En cuanto a caminos de tierra nos ha pasado varias veces: en Argentina, bajando la ruta 3 hacia Patagonia, todo el campo es vallado, y es difícil encontrar una salida para la tienda, acabamos decidiéndonos por el camino de tierra, con la hierba más crecida que parecía que no pasaba nadie, pero sí pasó un coche, afortunadamente solo era una patrulla de policía, que aseguró que cuidarían de nosotros. Y en Perú, perdidos en el desierto Sur, salirse del camino era ir bailando con la moto, la arena era blandita, así que no nos alejamos.

Junto a una casa ¿por qué no? Para nosotros este es el último recurso, pero cuando no hay más remedio, la noche se viene encima y no se encuentra ningún sitio lo mejor es preguntar a un lugareño, lo más fácil es que te ofrezca un terrenito donde montar la tienda. Así hemos acampado en una estancia en Patagonia, lo que nos salvó además de un vendaval al estar resguardados. Y otra noche a los pies de una cabaña en Zambia, no era el lugar más salubre, los africanos tienden a tirar la basura en su terreno en cualquier parte, pero nos libramos de dormir acechados por elefantes, leones y otros animalitos peligrosos.