VIAJES RESPONSABLES CON LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

Cultura aborigen de Yunnan 

Los pueblos indígenas, aquellos que aún permanecen asidos a su cultura y a su entorno ancestral creo que son un espejo perfecto en el que mirarnos. En Occidente casi hemos olvidado las formas naturales de convivencia y las relaciones humanas están fuertemente mediatizadas.

Así, percibimos a las culturas aborígenes como parte de un soplo fresco de naturalidad que nos llega de otro tiempo y al creciente turismo que nos lleva por todo el mundo para conocerlas, una oportunidad única de vivir auténticas experiencias en primera persona que el turismo de masas hace algún tiempo que dejó de ofrecer.

Guatemala cultura aborigen

Los pueblos indígenas nos devuelven infinidad de matices humanos y culturales. Nos ofrecen una visión alternativa de las relaciones humanas, a veces extrañas, desconcertantes, pero que creo que, a poco que se indague, nos dan respuestas coherentes que se relacionan con su historia y especialmente con el medio con el que se relacionan. Sólo hay que ver el proyecto gráfico tan delicado del fotógrafo Jimmy Nelson de su ‘Before the Pass Away’ para entender ese enfoque que hace mucho por difundir el sentido de que otra convivencia es posible.

Turismo con valores

Creo que el turismo que nos invita a conocer a pueblos indígenas nos estimula también otros valores muy humanos que pienso que duermen en nuestra conciencia. En mi lista caben la curiosidad, la fascinación y la sensibilidad. Hay más, pero creo que esos valores son los de primera línea en el enfrentamiento con las realidades indígenas. Hablo de los que despiertan cultos, medicinas tradicionales, ecologías, controles y relaciones con el medio, economías comunitarias…

Cultura aborigen, pigmeos

Por otro lado, la actividad turística impulsada por los propios pueblos indígenas me parece de un potencial fabuloso. Porque, convertidos los naturales en guías, pueden expresar sus puntos de vista culturales desde la misma experiencia.

También les procura retornos económicos para sus comunidades, con la gestión derivada de los accesos a sus espacios. Igualmente los coloca en el mapa, físico y en el de la dignificación humana, especialmente en el caso de los pueblos tradicionalmente sometidos.

Se revaloriza su identidad, su herencia y su patrimonio cultural. Y digo esto y recuerdo el papel de los aborígenes australianos en los parques nacionales del norte de Australia. ¡Ay, Australia! poca gente sabe que la inmensa superficie de esa isla continente está formada por más de 700 territorios que su población aborigen identificaba como independientes. En el imaginario colectivo de la cultura ancestral australiana, esos ‘países’ siguen existiendo.

Una ventana abierta

Los viajes a zonas naturales del mundo, que han sido poco alteradas por la sociedad moderna para convivir con sus gentes, suponen abrir también una ventana a paisajes apenas modificados, con su vegetación y fauna naturales, interactuando libremente. Es una manera de acercarse a otra interacción, la de los seres humanos con el medio que les rodea de manera sostenible e integrada. En armonía. Con otro sentido del espacio y del tiempo.

Congo4-Bantu children in the villages around Dzanga Sangha Reserve.2

Las culturas indígenas nos ofrecen, además, una variedad de enfoques humanos que creo que también están en el lado opuesto al turismo organizado y serializado que ha estandarizado los viajes más allá de las fronteras propias.

Una prueba palpable de esta tendencia en favor del turismo de descubrimiento es el cambio que ya se nota en muchos de los paquetes turísticos que comienzan a ofrecer los grandes touroperadores.

En unos casos, creo que son simples acciones cosméticas, denominaciones de destinos que llaman al exotismo, en otros, visitas de puntillas a lugares significativos de las culturas ancestrales.

La medida de la autenticidad de la experiencia creo que la devuelve el conjunto de sensaciones con las que vuelves del viaje. Creo que la respuesta la da la contestación a las preguntas: ¿has estado allí realmente o te han dejado que estés?

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