PIRáMIDES DE SUDáN

Pocos viajeros saben de la riqueza oculta de Sudan. Un patrimonio sorprendente que se asoma a los bordes del desierto y a los del río Nilo. Las pirámides de Sudán forman un legado histórico formado por un incontable número de pirámides y templos con el mismo sentido funerario y votivo que le dieron los egipcios. Pero Sudán supera en esto a Egipto, y tiene más pirámides antiguas que Egipto o Méjico, y no sé si juntos, pero no me extrañaría nada.

Las pirámides del norte del Sudán son un legado del Reino Meroe, un microimperio extendido en el tiempo, entre el siglo V aC y el 300 dC. Un área de poder que coexistió y rivalizó con otros del mismo nivel en el Alto Nilo, en el norte de Sudán.

Un territorio que la egiptología conoce como Reino Kush, y que con el tiempo pasó a llamarse genéricamente Nubia. Por cierto, Kush se puede traducir por ‘curva’, esa curva natural del Nilo donde para los egipcios vivían estos exóticos habitantes del sur.

Kush y Meroe

Las pirámides de Kush son más modestas, pequeñas y estilizadas, de unos veinte metros de altura, que en cualquier caso, me parece que significaron un desafío para arquitectos y artistas en una región vasta y vacía. Unos 200 kilómetros baldíos separan las pirámides de Meroe de la capital sudanesa.
MeroeSólo hay que mirar alrededor de esos complejos de pirámides de Meroe para imaginar y sobrecogerse con ese esfuerzo colectivo. De hecho, la zona de las pirámides no fue excavada hasta el año 1904 y las infraestructuras locales para acoger a los viajeros que desean ver esos conjuntos son bastante limitadas. Incluso es posible hacer acampada libre a pocos metros de las pirámides, ver el amanecer y el ocaso sobre las milenarias construcciones es algo mágico.

Estas pirámides tienen su historia, una trayectoria en el tiempo de ida y vuelta con el Nilo como hilo conductor. La historia del norte de Sudán me parece fascinante. Es lo que creo una tierra de frontera en el sentido más dinámico de la expresión. Formó parte del Alto Egipto dinástico como enclave colonial algo alternativo. Alternativo, sí.

Los egipcios no sólo extrajeron recursos naturales y humanos de Nubia con un sistema de esclavitud organizada, sino que también se dejaron influenciar culturalmente por un territorio que los viejos papiros definían como ‘miserable’. Poco deprimente tuvo que ser Nubia realmente como para que llegaran a dar a los egipcios, entre otras cosas, hasta una dinastía de faraones. Invirtiéndose los papeles.

Las pirámides de Meroe y sus palacios son una demostración diáfana de la necesidad de las élites nubias de dignificar su estatus imitando la opulencia a ojos vista de los faraones. Las pirámides del Norte de Sudán se me antojan también como algo así como ecos distantes de Egipto.
sudan-Chiosco-romano-NagaViaje de exploración

Ya en el norte de Sudán y en una extensión de la ruta hasta tierras de Egipto, no hay que dejar de ver los templos de Amón-Ra o la Necrópolis de El-Kurru, en Napata; las pirámides de Dóngola, las de Barkal, el complejo de Naga, el cementerio Real de Ballana perteneciente a la enigmática Cultura X. Los lugares son numerosos, casi inabarcables en un solo viaje. Y lo mejor es que el viajero curioso tiene la sensación de estar en el minuto uno de la exploración de estas tierras, pues no se cruzará más turistas, solo la gente local, que pasea a las sombras de dichas construcciones sin apenas reparar en ellas.

Pero la historia antigua de Nubia está llena de lagunas, de vacíos que se han intentado rellenar con información indirecta. Una de las que me parecen más curiosas es la de emplear a las pirámides de Meroe como varas de medir. Y es que las inscripciones de cada pirámide remiten a un reinado, se puede deducir por los bajorrelieves cómo les fue a los nubios en ese tiempo y ¡sorpresa! el tamaño de las pirámides cuentan los tiempos de reinado. A pirámides más altas, más tiempo sentado en el trono.
sudan-Meroe3Los reyes nubios más destacados y sobre los que se articulan las fechas de los 700 años de su esplendor cultural e independencia son Psamético II, Ergamenes y Teqorideamani.

Siempre me queda la duda de si realmente fueron importantes o si sus reinados entraron en valor porque los historiadores griegos y romanos dejaron constancia de ellos. A Ergamenes y a su reinado Merótico, por ejemplo, le dio ‘cuerda histórica’, propaganda, Diodoro Sículo, siempre atento a los detalles exóticos que tanto gustaban a los romanos.

Sea como sea, las pirámides de Sudan forman parte de esos destinos alternativos, exóticos, poco frecuentados que se sienten como parte de los viajes más auténticos.

Un viaje de aventura, un destino como ya quedan pocos en el mundo, casi virgen,
solo para los exploradores más atrevidos.

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