UN PASEO POR YELLOWSTONE

YELLOWSTONE: El parque de los parques.

Probablemente el primer parque, el más famoso… aunque solo sea porque que todos los de nuestra generación (los que hicimos la EGB) crecimos imaginando al Oso Yogui por los bosques de Yellowstone.

Debiera empezar explicando el origen de su nombre: Yellowstone quiere decir…  “piedras amarillas”, y en  efecto, en una zona del parque, allí donde el río Yellowstone corta la tierra en un tajo y salta a través de una profunda garganta, todo se entiende. Las paredes amarillean, y no, no es por su contenido en azufre, que lo hay,  es al parecer por su alto contenido en hierro …
Y es que Yellowstone, que fue el primer parque protegido de Estados Unidos, ya desde 1872, es una caja de sorpresas. Mucho más que los osos acechando las cestas de mimbre sobre manteles de cuadros rojos y blancos de los campistas. Hoy las zonas de acampadas cuentan con un sofisticado sistema de despensas de comida en cada sitio para evitar que los osos busquen en mitad de la noche las bolsas de los campistas despistados. Aunque la fama se la dio el oso Yogui, justo osos es lo más difícil de ver en Yellowstone, ni los pequeños y amorosos ositos negros,  ni los gigantones y peligrosos Grizzlies ¡gracias a Dios!

A cambio sí que vimos bisontes y más bisontes,  de cabezas gigantes y mirada torcida, probablemente cansados de tanto turista acechando con sus cámaras de fotos. También vimos distintos tipos de alce, desde los más parecidos a nuestros ciervos hasta los que asemejan a renos, con sus astadas descomunales.
Y entre la diversa fauna uno se encuentra con los accidentes geográficos más variados: montañas, gargantas, cañones, volcanes, géiseres, lagos, ríos, cascadas, aguas termales, bosques de pinos, bosques quemados, y llanuras peladas… esas donde la flora apenas tiene vida porque el subsuelo está ardiendo, sí, sí, lo que leeis, el subsuelo anda en continua erupción y escupe chorros de agua hirviendo que al contacto con el aire forma grandes fumarolas… ¡los famosos géiseres! Como el Old Faithfull, el ‘viejo fiel’ que nunca falta a la cita y cada hora aproximadamente regala unchorro de vapor que dura 5 minutos y asciende casi 50m.
La palabra ‘géiser’ es de origen islandés, proviene del verbo emanar. Y de hecho Geyser es el nombre propio de una famosa fuente termal islandesa. Lo que viene siendo un orificio en el suelo que, cada cierto tiempo, expulsa como una explosión procedente de los infiernos una columna de agua caliente y vapor.

Aunque algunos géiseres son más discretos, no explotan cada cierto tiempo, sino que permanecen en aparente calma como una piscina, unas aguas termales  cristalinas (debido a las bacterias que la habitan),  de las que emanan vapores constantes y que parece invitar al visitante a un baño calentito… ¡ni lo intentéis! Porque algunas de estas apetecibles piscinas de la naturaleza son fuentes de ácido hirviendo, y si uno cae por casual, por despiste, o por listo… no quedará nada para el recuerdo.
Yellowstone es de esos lugares donde la naturaleza es una orgía, un parque que el viajero no tiene como el primero en mente cuando viaje al Oeste de Estados Unidos, y sin embargo un parque que recomiendo ver al menos una vez en la vida. A mí me dejó con la boca abierta.

Pero mejor verlo a través de las fotos, no… tampoco las fotos hacen justicia a Yellowstone… solo puedo recomendaros ir allí, verlo, vivirlo, no os arrepentiréis.

 

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