COSAS QUE NO SABíAS DE KENIA

O quizás sí

Lo que sí sé es que Kenia enamora, evoca aventura y belleza natural, y además lo tiene, tiene ese encanto especial que llama al viajero a recorrer sus praderas onduladas verdes en lluvias y amarillas en temporada seca, las sabanas doradas de hierbas altas en las que se ocultan los felinos salvajes, y las selvas volcánicas de las tierras altas del interior.

Pero quizás os podamos contar algo más, algo que quizás no sabías de Kenia.

» Kenia toma su nombre del monte Kenia, o Kenya en suajili, que es la montaña más alta del país y significa “montaña luminosa” en una de tantas lenguas tribales.
» Y aunque el gentilicio de Kenia es keniano, también se acepta el término Keniata… que nada tiene que ver con la montaña, sino con el Presidente Jomo Kenyatta el que fuera primer presidente de la joven República de Kenia, el término llegó a confundirse asociando “keniata” a “Keniano”, .

» El lago Turkana, es un gran lago en el valle del Rift que ocupa gran parte del extremo norte del país, e incluso entra en Etiopía. Es una de las zonas más aisladas del país, y contrasta su clima desértico con las montañas tropicales de la región más al Sur… habitada desde hace 2,6 millones de años, se disputa el origen de la humanidad con Etiopía por los restos del Homo Habilis y el Homo Erectus que se han encontrado. Hoy las tribus siguen disputándole el terreno, o mejor dicho el agua, lo que convirtiendo la región del Lago Turkana en una de las más inestables de país, y un itinerario solo para los viajeros más bizarros.

¿Has visto la película “el Jardinero Fiel”? No te la pierdas las imágenes finales en el Lago Turkana son un espectáculo.

» Realmente el país como tal surgió a partir del establecimiento de un protectorado alemán sobre las posesiones costeras del sultán de Zanzíbar en 1885, luego por el interior llegaría la todopoderosa Compañía Británica de África Oriental en 1888, que acabó por llevarse la partida cuando en 1890 Alemania otorgó sus posesiones costeras a Gran Bretaña. La colonia británica se mantendría hasta 1963 con la independencia del país.
» Así por primera vez se unían la gran diversidad de grupos tribales que se extendían desde la zona fronteriza con Etiopía al Sur, hasta el protectorado alemán de Tanzania al Sur; y desde el océano Índico al Este hasta el lago Victoria al Oeste. Nada más y nada menos que unos setenta grupos tribales. Entre los más numerosos están los kikuyu, luhya, luo, kalenjin, kamba, kisii y meru. Con grandes diferencias culturales entre ellos.
» El 8% de su territorio se halla protegido en más de cincuenta parques nacionales y reservas, algunas de ellas marinas… realmente poco para lo que debió extenderse la fauna tan sólo un siglo atrás. Pero las reservas naturales como Amboseli, Tsavo o Masai Mara… han permitido la conservación de la verdadera riqueza de Kenia, su increíble fauna: Leones, leopardos, elefantes, rinocerontes (aunque raros de encontrar), guepardos, manadas de búfalos, cebras, ñus, antílopes, jirafas, hienas, cocodrilos, hipopótamos y muchos más.
» No es raro por tanto que el turismo sea la principal fuente de ingresos del país, y que los safaris sean el su principal reclamo. Más de un millón de turistas todos los años llegan a Kenia tras los pases de los 5 Grandes (león, elefante, rinoceronte, Búfalo y leopardo)… y algo de ese aire romántico que envolvía los primeros safaris de los colonos ingleses… aunque afortunadamente los turistas de hoy solo se lleven de recuerdo un sinfín de fotografías.

»De hecho ¿sabes qué?… “safari” significa viaje en suajili.

» Quizás ya lo sabias… pero no puedo dejar de hacer referencia a la novela de Isak Dinesen, la danesa que quizás mejor supo plasmar por escrito la esencia de Kenia y del África Occidental de principios del siglo XX… Mejor aún es la película que interpretó la novela en 1985, y que tuvo el acierto de rodar en la naturaleza auténtica de Kenia… si quieres seguir los pasos de Meryl Streep y Robert Redford no puedes quedarte a los pies de las colinas de Ngnong… tendrás que llegar hasta la Reserva Masai Mara… y buscar la colina donde el león descansa. Ya lo sabes, hablamos de “Memorias de África”.
» Lo que me lleva a terminar hablando de café… sí, la escritora danesa llevó durante 17 años una granja conde cultivaba café, pero quizás no lo hizo en la zona más adecuada de Kenia. Allá donde la línea del ecuador cruza el Kenia en dos se hallan las tierras altas, en la región que rodea precisamente el ya mencionado monte Kenya, unas tierras volcánicas donde se dan las condiciones climáticas y la altitud ideal, para producir uno de los mejores cafés del mundo, que destaca por su  equilibrada acidez y dulzura con cierto sabor a cítricos.
Sea como sea Kenia es un de esos destinos a los que hay que viajar al menos una vez en la vida… y te aseguro que a cada viajero le descubrirá una nueva Kenia.

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