EXPERIENCIAS QUE HAY QUE VIVIR EN VIETNAM

Vietnam es uno de esos países para ver, oír, oler, tocar y sobre todo saborear… para vivir con los 5 sentidos:

Yo me enamoré de Vietnam cuando me perdí por sus distintas regiones, sus pueblos o ciudades. En los campos, en las playas, entre callejuelas… dejé que las experiencias me llamarán, me liberé de miedos y vergüenzas y viví lo que vino con alegría.

Entre las mejores de mis mejores experiencias os dejo mis recomendaciones de lo que hay que vivir sí o sí, aunque sea muy turístico, o aunque no lo haya hecho nadie… lo que es bueno es bueno.

Hay que empezar por perderse en las regiones de los arrozales, ya sea en las montañas norteñas de Sapa, o en los valles tranquilos de Mai Chau. A pie o en bicicleta. Pero hay que lanzarse a deambular entre pueblecitos y arrozales, mezclándose con las etnias locales, perderse en un estrecho sendero preguntándonos ¿dónde nos llevará? Y acabar en una casa de bambú jugando con niños de sonrisas envidiables que con cualquier cosa se entretienen. Para acabar el día colgando de una hamaca, al porche de un hogar local, mientras las rápidas y agudas conversaciones locales crean una banda sonora sobre el chisporroteo de los “rollitos nem” al freir en la sartén.
COMER, comer y comer… estés donde estés no dejes de probar las comidas. Cada región tiene su especialidad, y no hay nada comparable a adentrarse en el mercado local, cualquier hora es buena, desde la hora del desayuno hasta la cena, es una locura para los que disfrutamos probando nuevos sabores… Pero si no hay mercado cerca no importa, las calles están llenas de puestecillos locales, especializados en un plato y un solo plato, dignos de estrella Michelin. No hay que cortarse, lo mejor es sentarse junto con los paisanos, en esas sillitas propias de jardín de infancia, y comer lo que comen todos…¡no te arrepentirás!
Navegar… por Halong Bay en un Junco tradicional, o remontando el rio Ngo Dong,en Tam Coc, en una sencilla barca donde las mujeres reman con los pies. El caso es que uno no puede ir a Vietnam y perderse los paisajes cársticos, ¡es pecado! Las montañas aisladas tapizadas por frondosa vegetación parecen surgir como Venus de las aguas del océano, o sobre las llanuras verdes queriendo alcanzar el cielo. Mucho menos conocido aún que Halong, pero con un turismo creciente, los paisajes de Tam Coc son un complemento ideal para la Bahía de Halong y, de hecho, la sucesión de rocas que rodean sus aguas son conocidas como el “Halong de tierra adentro”.
Subirse a una mototaxi en Hanoi o Ho Chi Minh las motos son una constante en Vietnam, y a veces he llegado a pensar que los vietnamitas nacen con una moto bajo las piernas, en vez de una barra de pan bajo el brazo. Por ello, para vivir una auténtica experiencia en cualquier ciudad grande del país, hay que subirse a una moto. Alquilarla o mejor subirse de paquete, que conduzca el vietnamita experimentado, relájate (si puedes) y déjate llevar entre el caótico tráfico.Eso sí, no olvides ponerte el casco de moda, quizás te dejen uno con estampa de Luis Vuitton, de imitación claro 😉
Y tras la aventura relajarse con un auténtico café vietnamita. Puede que no te guste el café, pero es como ir a Marruecos y no beber té aunque no te guste. En Vietnam hay que probarlo al menos una vez.  Es un café fuerte, pero lo acompañan con leche condensada. Lo de relajarse viene incluido con el café, porque el café vietnamita se hace lentamente en el mismo vaso delante de cada uno.
Deja que el aroma se extienda con cada gota que cae, y te envuelva mientras te pierdes en una entretenida conversación con cualquier vietnamita del lugar.

Hacerse un traje o vestido a medida en Hoi An. La ciudad de Hoi An es muy conocida por sus sastrerías. Sus trajes y vestidos de seda confeccionados a medida serán un recuerdo único y valioso… ¿unas recomendaciones para hacerte un buen traje?
– La toma de medidas y la elección de tela y diseño es parte del juego, y lo más divertido, no te impacientes, a ellos no – les importa sacar todo sus muestrarios… siempre que acabes comprando tu traje o vestido.
– Indica de manera precisa cómo quieres tu traje o vestido.
-La calidad y la mano de obra tiene un precio, no regatees más de lo necesario, respeta al artesano y artista.
-Y por supuesto no pages por adelantado, espera al menos a probártelo, y hazlo en la misma tienda, por si hay que realizar un remate, o tienes alguna queja.
-Vive la experiencia, y sigue disfrutándolo cuando llegues a casa.
Coger la bicicleta para recorrer algún pequeño pueblo, mi preferido el relajado pueblo de Tra Que. Es bonito explorara ritmo lento la vida real de los agricultores en el centro de Vietnam. Este pueblo de agricultores te permitirá además conocer las distintas plantas, verduras y hierbas aromáticas que más se usan en la cocina vietnamita.
Lo que nos lleva a una de mis experiencias preferidas… ¡haz un curso de cocina vietnamita! El propio pueblo de Tra Que es perfecto para adentrarse en los secretos y trucos  de la gastronomia local. Rollitos frescos o fritos, Pho Bo, ensaladas… con carnes, pescado o vegetarianos, elige tu plato… y cuando vuelvas a casa sorprende a tus amigos con tus dotes culinarias de toques asiáticos.
El delta del Mekong… al llegar al sur hay que subirse a una barca y recorrer los muchos canales de la desembocadura de este río milenario, visitando sus mercados flotantes, y descubriendo el tipo de vida que hacen los que viven en este laberinto de agua y palmeras. Se trata de una experiencia que nos permitirá conocer un modo de vida al que no estamos acostumbrados en Occidente y que hace del agua el elemento vehicular de la existencia de muchos vietnamitas.
… y bueno ¿a qué esperas a vivir tus experiencias?  Viaja a Vietnam y cuéntanoslo.