LAS MIL CARAS DE LAS ISLAS MALDIVAS

Un pueblo forjado con influencia de diversas culturas

La gente de Maldivas es especial. Es un pueblo moldeado por una gran mezcla de culturas y influencias. Las islas han estado siempre en medio de todas las rutas comerciales del Océano Índico y han sido escala para embarcaciones de todo el mundo desde tiempos inmemoriales. Este flujo constante de gentes y culturas de lo más dispares ha dejado huella en esta población -de apenas 345.000 habitantes- influyendo en su idioma, en sus creencias, en sus expresiones artísticas… y en su forma de ser.
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Viajar a Maldivas a bordo de un dhoni nos permite conocer la cultura de estas gentes amables y hospitalarias que van regalando sonrisas a nuestro paso. Pasear por las islas de pescadores de este paraíso nos ayuda a entender que el tiempo no transcurre de igual manera para todos los mortales…

Aquí, en Maldivas, no hay prisa, y aunque los pescadores faenan sin pausa preparando sus redes en la orilla aprovechando la sombra de las palmeras, hay una calma que nos embriaga. Junto a los pescadores un grupo de mujeres descansa también a la sombra y comparten una conversación suave…  que es casi como música para los oídos.
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Esta escena de paz se ve ligeramente perturbada por las risas de un grupo de niños. Tienen unos ojos grandes, de color negro azabache, y con una viveza increíble. Esa curiosidad innata que reside en todos los niños del mundo es la que hace que ahora tengamos un montón de ojos negros, enormes, mirándonos fijamente… y su sonrisa resulta contagiosa.

El aspecto físico de los maldivos cambia ligeramente de un atolón a otro, lo cual se atribuye a la herencia genética de asiáticos del sur y del sureste, de africanos y árabes.
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La religión oficial en Maldivas es el Islam, pero mantienen ciertas supersticiones y creencias sobrenaturales en las que se refleja la influencia budista de sus primeros colonos. También en las artes y oficios están presentes otras culturas. La música local, por ejemplo, se sirve de un gran tambor, el boduberu, con ritmos muy africanos.

El dhoni, el genuino velero maldivo, es una obra de arte en sí misma, construido de forma artesanal a semejanza de los dows árabes. Las vigas de madera que decoran sus mezquitas recuerda a la arquitectura del sudeste asiático…

Y entre todo ello, vamos descubriendo un pueblo abierto que nos recibe haciendo gala de su riqueza cultural y de su espíritu tranquilo. Que comparte su paraíso particular con estos curiosos extranjero…

Así es Maldivas ¿Hay mejor sitio para escaparse a practicar Yoga?


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