NAVEGAR EN EL PARAíSO

Maldivas a bordo de un dhoni

El paraíso tiene nombres de difícil pronunciación: Rihiveli Boduveli, Vashugiri, Felidhoo, Ambaraa

Surcamos las aguas de los atolones de coral de Maldivas a bordo de un dhoni, un velero autóctono, y visitamos algunas de sus más bellas islas, adentrándonos en paisajes increíbles de absoluta virginidad en los que nos podemos imaginar, perfectamente, algunos retazos de la vida de Robinson Crusoe.

¿Has imaginado el paraíso?…Hundir en la arena fina nuestros pies, bucear en aguas cristalinas y cálidas, como en un gigantesco acuario natural que se nos abre ante el cristal de nuestras gafas de snorkel, miles de pequeños peces de colores agolpándose a nuestro alrededor curiosos ante nuestra presencia.
Maldivas-peces-2Pequeñas mantarrayas, crías de tiburón, peces narigudos, con rayas, con lunares, con escamas cambiantes…  El tiempo transcurre de otra forma en estas aguas, nunca imaginé que viviría estas sensaciones con unas gafas, un tubo y unas aletas.

Al salir del agua escucho de fondo la llamada a la oración desde el minarete de la isla vecina, con ese característico son monótono que invita a una profunda relajación.

Nuestra particular embarcación nos permite arribar a islas vírgenes o semivírgenes, como Vashugiri o la gran Isla Ambaraa, dónde las aguas van cambiando de color según la intensidad de la luz solar.

Atravesamos el canal Vadhoo  hasta la Isla Rihiveli Boduveli, la más meridional del atolón South Male, que nos ofrece grandes playas de arena blanca y extraordinaria belleza y una jornada de buceo indescriptible.

Visitamos también algunas de las islas pobladas de los atolones que recorremos en nuestro dhoni, como Fulidhoo una de tantas islas de pescadores en las que transcurre la vida de forma absolutamente sosegada, entre charlas intrascendentes de los ancianos que se reúnen a la sombra de los árboles, mientras los pescadores reparan las embarcaciones de pesca a la orilla del mar, y entre medias las risas de los niños que juegan descalzos por las calles arenosas, entre las coloridas casas de los pescadores realzan aún más la belleza natural de la isla. Seguimos el paseo casi flotando en esta escena de auténtica serenidad, y nos cruzamos con un grupo de gente que descansan sobre unas particulares hamacas en la calle, nos miran y nos sonríen con timidez.
la vida relajada de las gentes de maldivasLa economía de Maldivas ha dependido históricamente de la pesca, pero desde hace unas décadas, el turismo supone una nueva e importante fuente de ingresos para este país. Un turismo que el gobierno ha querido mantener bajo control con un afán enorme de conservar sus costumbres y formas de vida ante una posible llegada masiva de turistas y de parejas que van a celebrar su luna de miel.
La explotación turística de Maldivas se separa por completo de la población local, y por eso hay islas de pescadores, islas con resorts turísticos e islas vírgenes. Juntas pero no revueltas… por eso viajar solo a un resort en Maldivas es una pena, porque uno se pierde la otra cara del archipiélago, la auténtica Maldivas.

Se agradece el esfuerzo del gobierno, cuidando al máximo de la sostenibilidad de tan mágico territorio. Maldivas tiene un cupo de turistas al año y dedica parte de los ingresos procedentes de esta actividad a la conservación de sus islas y entorno natural.

Pero…. permíteme un consejo. Súbete a un dhoni y déjate sorprender por las sorpresas ocultas de estas islas, será como navegar en el paraíso.

Un Comentario
José Manuel Montes

Hola!. Genial post. Me llamo Jose Manuel y tengo pensado ir de vacaciones a Maldivas el próximo noviembre. Como profesional del mar y navegante, me encantaría visitar el archipiélago como usted lo hizo, navegando, pero no tengo mucha información de cómo conseguir “algo que navegue”, allí. ¿Puede ayudarme?. Un saludo

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